EntretenimientoLa Misericordia del Señor levanta y derrumba

Los ejercicios son deseos y petición – La Misericordia del Señor Jesús

LA MIRADA MISERICORDIOSA DEL SEÑOR

1.- CONSIDERACIONES A TENER EN ENCUENTA

a) No perder de vista que el marco de la oración está orientada por la petición.

b) Es importante tener una perspectiva sana y evangélica del pecado.  Y esta perspectiva nos la da la Mirada del Señor.  Por eso es vital haber sentido profundamente el Amor de Dios (Mi Principio y Fundamento). Recordemos como  la mirada del Señor ante la pecadora la consuela, la alivia; la mirada hacia Pedro lo lleva a reconocerse pecador y todos sabemos lo que vino después con Pedro.

b) No valen las  compunciones extrañas que hacen que la persona que ora se quede y no salga de la  pena,  la lástima, la desgracia. No ayuda quedarse en el plan de víctima.

c) No caer en la trampa de la pura interioridad de  quedarnos las meras introspecciones  y análisis culpabilizantes.

2.- PISTAS PARA PREPARAR LA ORACIÓN

a) PONERSE EN PRESENCIA DEL  SEÑOR.- Ponerse en presencia del Señor y pedirle desde lo más profundo la gracia de que todas nuestras intenciones, que todo lo que queremos hacer en esta hora de oración esté  orientado a su mayor servicio y alabanza y,  que nos ayude a poner los medios para que su mirada toque lo más profundo de nuestra mente, de nuestra voluntad y nuestro corazón.

b) PETICIÓN.- Le pedimos al Señor que desde su mirada podamos reconocer nuestro pecado propio; le pedimos que nos  de la gracia de reconocer el desorden de nuestras operaciones:  competencias, miradas de reojo, delirios de grandezas,  ensoñaciones, etc.  Le pedimos al Señor la gracia de conocer el mundo tal como es  y evitar caer y estacionarnos en lamentaciones fariseas. Le pedimos dolor y lágrimas porque  nuestros pecados han tenido consecuencias. Siempre los más débiles han pagado las consecuencias de mis pecados.

3.- PUNTOS:

1) Vivimos en el tiempo y en el espacio, no vivimos en abstracto; vivimos en realidades concretas donde hay lugares, personas con quienes interactuamos; vivimos en una sociedad donde ejercemos responsabilidades.

– Mirar los lugares donde hemos estado, lo que hemos hecho en esos lugares

– Mirar a las personas con quienes he vivido y vivo: familia, el trabajo, pastoral etc.

-Mirar cómo es nuestro (mi) lenguaje y las consecuencias que trae siempre mi manera de expresarme de mí  mismo y de los demás; mirar nuestro (mi) lenguaje verbal y corporal.

-Mirar el oficio, el trabajo, la responsabilidad que tenemos (tengo) y sus consecuencias a todos los niveles de nuestra vida.

¿Cómo es mi mirada? ¿Cómo me mira el Señor?

2) Mirar y ponderar las consecuencias que han tenido mis acciones o estilos de vida sobre las personas. Me detengo a Mirar y a ponderar  la mirada de Simón, de la pecadora perdonada y la mirada de Jesús (Lc 7, 36-50).  Me coloco delante de la mirada de Pedro y de Jesús (Lc 22, 54-62).

3) Desde la Mirada de Jesús saber ubicarnos en nuestro justo lugar de creaturas.  Mirar y ponderar: ¿Quién soy yo? Considerar donde  vivo y con quienes actúo ¿cómo me coloco delante de ellos? ¿Qué digo yo de mí?¿Y ellos que dicen realmente de mi? ¿Me siento más que alguien? ¿Me siento menos que alguien?.  Vuelvo a los textos anteriores: Cómo se sentía el fariseo Simón delante la pecadora y de Jesús y luego compara al fariseo  Simón con Zaqueo, con el buen ladrón en la cruz, con  el mismo Pedro.  Compara al fariseo Simón con el ciego Bartimeo, con el Publicano… quizás yo me creo el más servidor de la pastoral y por eso deben de tenerme siempre  en cuenta;  si me siento así ponte a pensar en la Hermana Teresa de Calcuta… me ubico en mi justo lugar!

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4) Ponderar, considerar ¿Quién es Dios para mí? Siendo quien soy cómo Él me mira. Me coloco delante de su Mirada Misericordiosa y veo como su sapiencia  aclara mi propia mirada y se me  abre el entendimiento, se iluminan mis oscuridades mis ignorancias y me doy cuenta quién soy realmente.  Considero cómo la onmipotencia de Dios se refleja en la forma y la manera cómo nos perdona y nos santifica. Considero como la justicia del Señor se hace verdad en mi vida desde su  mirada misericordiosa. Una mirada que nos rehace, que nos limpia que le da claridad a aquellos cosas turbias que vamos cargando en la Vida. Considero cómo la mirada del Señor me da conforto, siento que de verdad Él siempre me oye; su mirada le da sentido a mis soledades, es una mirada que me lleva a decirle dentro de tus yagas escóndeme.

5) Considerar cómo en mi vida me he podido perder y estoy aquí, haciendo este retiro, estos ejercicios. Considero a las personas que oran por mí, que siempre han confiado en mí y le digo al Señor No permitas que me separe de ti.  Me doy cuento que me he podido perder en este mundo y estoy aquí delante de la mirada del Señor; me doy cuenta que es un mundo también complicado y en donde también está presente el mal,  padre de la mentira y principio de todo crimen; entonces dándome cuenta concluyo que esa mirada de Jesús me defendido muchas veces del maligno enemigo.

3.-COLOQUIO

                Acabo mi meditación con un coloquio de misericordia agradecido porque Dios me ha dado vida hasta ahora y me da la oportunidad de mirar a los demás desde la mirada del mismo Jesús. Me alegro con la pecadora que fue a la casa de Simón ((Lc 7, 36-50).  Me hago presente donde está Pedro llorando, voy a consolar a Pedro; cada uno desde nuestras realidades  nos sentimos agradecidos porque la mirada de Jesús nos levanta y nos ubica en la vida(Lc 7, 54-62).  Luego, rezo un Padre Nuestro y un Ave María.

4.- TEXTOS

Lc 7, 36-50 /  Lc 22, 54-62. 

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